23o. Dom Ord Ciclo B (Id=600)

Primera Lectura

Se iluminarán los ojos de los ciegos y los oídos de los sordos se abrirán

Lectura del libro del profeta Isaías
35, 4-7a

Esto dice el Señor:
"Digan a los de corazón apocado: ¡Animo, no teman!; miren a su Dios, que trae la venganza y el desquite, viene en persona a salvarlos. Se iluminarán los ojos de los ciegos, los oídos de los sordos se abrirán, saltará como un venado el cojo, la lengua del mudo cantará. Brotarán aguas en el desierto y torrentes en la llanura; el desierto se convertirá en estanque, la tierra reseca en manantial".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 145, 7.8-9.9bc-10

Alaba, alma mía, al Señor.
Lauda, ànima mea, Dòminum.

El Señor siempre es fiel a su palabra y es quien hace justicia al oprimido; él proporciona pan a los hambrientos y libera al cautivo.
Alaba, alma mía, al Señor.
Lauda, ànima mea, Dòminum.

Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado. Ama el Señor al hombre justo y toma al forastero a su cuidado.
Alaba, alma mía, al Señor.
Lauda, ànima mea, Dòminum.

A la viuda y al huérfano sustenta y trastorna los planes del malo. Reina el Señor eternamente, reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos.
Alaba, alma mía, al Señor.
Lauda, ànima mea, Dòminum.

Segunda Lectura

Dios ha elegido a los pobres del mundo para hacerlos herederos del Reino

Lectura de la carta del apóstol Santiago
2, 1-5

Hermanos: No es posible creer en nuestro Señor Jesucristo glorificado y luego hacer distinción de personas. Supongamos que cuando están reunidos entra un hombre con un anillo de oro y bien vestido, y entra también un pobre mal vestido. Si se fijan en el que va bien vestido y le dicen: "Siéntate aquí, en el lugar de honor", y al pobre le dicen: "Quédate ahí de pie o siéntate en el suelo", ¿no están actuando con parcialidad y juzgan con criterios malos?
Escuchen, queridos hermanos: ¿No eligió Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino que prometió a los que lo aman?
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba el Evangelio del Reino y curaba las enfermedades y dolencias del pueblo.
Praedicàbat Iesus Evangèlium regni, et sanàbat omnem infirmitètem in pópulo.
Aleluya.

Evangelio

Hace oír a lo sordos y hablar a los mudos

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
7, 31-37

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dejó Jesús la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al lago de Galilea,
atravesando la región de la Decápolis. Le llevaron entonces un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. El lo apartó de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo:
Effetá!" (que quiere decir: ábrete).
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad. El les mandó que no se lo dijeran a nadie, pero cuanto más se lo mandaba, con más
insistencia lo proclamaban ellos. Todos estaban asombrados y decían:
"¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Se dice "Credo".

Prefacio

El misterio pascual y el pueblo de Dios

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Quien, por su misterio pascual, realizó la obra maravillosa de llamarnos del pecado y de la muerte al honor de ser estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada, pueblo de su propiedad, para que, trasladados de las tinieblas a tu luz admirable, proclamemos ante el mundo tus maravillas.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]